domingo, 22 de julio de 2007

¿QUIÉN ES CLAUDIA?

    
Por Ángel Pulido (co-guionista)

Claudia Villegas Velázquez es hija única del matrimonio que alguna vez formaron el doctor Ulises Villegas y la licenciada en derecho Alicia Velázquez.

Desde muy pequeña, Claudia fue criada en un ambiente familiar con fuertes raíces cristianas. El padre de Claudia, un laico comprometido de la congregación de los Hermanos Javerianos, le inculcó a su familia los sentimientos de compasión y ayuda al prójimo con los que trataba de regir su vida. Su mujer, Alicia, provenía de una familia de académicos con tendencias izquierdistas y era mucho menos piadosa que su marido, pero en honor al enorme amor y admiración que le profesaba a Ulises, terminó adaptándose al estilo de vida comprometido con la iglesia que demandaba el buen corazón del doctor.

De hecho, fue debido a los actos de ayuda desinteresada del doctor Villegas que Alicia conoció al que sería su marido. El encuentro se dio en un hospital de Balbuena, donde el doctor prestaba sus servicios de manera gratuita a personas de escasos recursos. Esa noche, el hermano de Alicia, Juan Carlos, había sufrido un aparatoso accidente automovilístico y fue gracias a la intervención del doctor Villegas que el hermano de Alicia fue atendido de inmediato en Urgencias. Esa noche sucederían dos cosas muy importantes en la vida de Alicia: una, por primera vez en su vida, rezó a Dios por la salud de su hermano y, dos, conoció al que sería el amor de su vida.

Entonces, Dios pareció responder a la plegaria de Alicia llenando su vida de bendiciones. No sólo su hermano se recuperó completamente, sino que el ángel de la guarda que conoció en el hospital le propondría matrimonio luego de un noviazgo bastante breve.

La boda fue un evento íntimo y maravilloso. Una vez casados, el doctor combinó sus prácticas gratuitas en hospitales públicos con consultas privadas. Alicia, influida por las nobles acciones de su esposo, consiguió trabajo como asesora legal en una fundación de protección a los derechos humanos. Todo parecía como salido de un cuento de hadas.

Justo cuando parecía no caber más felicidad en la vida de la madura pareja, nació Claudia. El doctor Villegas estaba fuera de sí de tanta felicidad. Le pidió a su esposa que renunciara a su trabajo y se dedicara de tiempo completo a su hija. Alicia aceptó encantada. Pero pronto se hizo evidente el gran esfuerzo que el doctor realizaba para cumplir todos sus compromisos laborales, mismos que lo dejaban completamente exhausto y comenzaban a minar su buen carácter. Sin embargo, las fuertes bases de amor y generosidad que imperaban en la casa del doctor parecían ser más que suficientes para superar cualquier adversidad.

Insistiendo en que su hija recibiera la mejor educación posible, Claudia entró a una escuela privada de monjas al sur de la ciudad, donde desde muy joven dio muestras de una gran inteligencia y un carácter fresco y alegre. Alicia se encargaba de llevar a Claudia a la escuela y de tener su hogar con una apariencia impecable, mientras su marido pasaba todo el día ausente, trabajando.

La relación de Claudia con su papá era muy especial: su padre era al mismo tiempo amoroso, consentidor, chistoso, cómplice. Y aunque Claudia creció siendo una niña feliz, rodeada de cuidado y atenciones, lo único que le faltaba para ser la niña más feliz del mundo era tener alguien con quien jugar. Claudia le pedía llorando a su papá un hermanito, pero el doctor era categórico: por el momento no podían darse el lujo de aumentar la familia. Y aunque Alicia apoyaba a su marido, en secreto esperaba muy pronto poder complacer a su hija con un nuevo integrante en la feliz familia.

Al cumplir doce años, Claudia se inscribió en el coro de la escuela donde cantaban temas religiosos. De hecho, cantar era lo que Claudia disfrutaba más que nada en el mundo. Cerraba los ojos y gritaba a todo pulmón sus alegres himnos de alabanza a Dios. Incluso, por esas fechas cruzó por su mente la idea de volverse monja y dedicar su vida al servicio del Señor.

Fue justo durante una de esas tardes, llegando de sus prácticas del coro, cuando Claudia se enteró de la noticia que devastaría su vida: su padre, el buen doctor, había abandonado a su mamá. Aparentemente se había enamorado de una paciente argentina, madre de unos gemelos. Y para colmo, su padre esperaba ya nueva familia con la otra mujer. El golpe para Claudia fue devastador. Toda su vida había vivido rodeada de sermones sobre el amor y sobre ayudar a los necesitados, y ahora su propio padre se largaba para darle amor a otra familia que no era la suya.

También para Alicia el golpe fue brutal. En todos sus años de matrimonio nunca se había preocupado por poner sus bienes a su nombre y ahora su marido le exigía de vuelta lo que él afirmaba que era suyo. Alicia se vio obligada a dejar su casa y conformarse con una paupérrima pensión fijada por un influyente abogado de la misma congregación de su marido.

La noche que Claudia terminó de empacar sus cosas de la que hasta ese día había sido su casa, fue el momento más terrible de su vida. Claudia lloró por horas tratando de convencer a su padre que no las dejara, jurando que sería mejor hija. Pero el doctor parecía víctima de un embrujo y, tras consolar a su hija con unas cuantas frases hechas, la hizo a un lado y cerró la puerta del camión de mudanzas que la alejaría de su vida para siempre.

Esa fue la primera vez que Claudia pensó seriamente en quitarse la vida.

     
Alicia pasó muchos meses peregrinando entre la casa de sus padres y la de su hermano, hasta que consiguió trabajo en una dependencia de gobierno y rentó un pequeño departamento. Claudia tuvo que cambiarse de escuela y nunca volvió a frecuentar a su grupo de amigas. Perdió el interés en la música y, sobre todo, en la religión. Claudia no entendía cómo un Dios al que ella estaba dispuesta a entregarle su vida, podía dejarla abandonada de tal manera.

Alicia, en cambio, buscó refugio en la iglesia. Sintiéndose traicionada, se volvió retraída y recelosa de los hombres. Para colmo, Claudia la culpaba por no haber luchado por conservar a su padre.

La relación entre Claudia y su madre se fue tornando fría y lejana. Claudia pasaba todo el día afuera con sus nuevas amigas de la secundaria y Alicia dividía su tiempo entre la oficina y su grupo de educación en la fe. Tan profunda se hizo la brecha entre ambas que Alicia nunca se dio cuenta que su hija llegaba en condiciones cada vez peores de las fiestas a las que comenzó a asistir regularmente.

En una actitud escapista y temeraria, Claudia comenzó a experimentar con todas las sensaciones posibles: tabaco y alcohol durante la secundaria, tachas y cocaína en la prepa. Cada vez era más notorio en Claudia un comportamiento contradictorio, casi bipolar: en compañía de sus amigos era alegre, ocurrente, osada; mientras que en su vida familiar era reservada, distante, melancólica.

Para colmo, Claudia acababa de cumplir dieciséis años y una revisión de rutina en la enfermería revelaría que posiblemente nunca podría tener hijos.

Deprimida, Claudia buscó ayuda con su padre, pero el doctor Villegas se desentendió del asunto. Después de colgar el teléfono, Claudia se sintió más sola y miserable que nunca. Esa misma noche, Claudia se encerró en su habitación, se puso su pijama y sus audífonos y se tomó un frasco de pastillas para dormir de su mamá junto con media botella de vodka.

Lo que salvó a Claudia de morir esa noche fue que, cuando cayó dormida, el cable de los audífonos se desconectó y la música empezó a escucharse por las bocinas. Alicia despertó y al no obtener respuesta de su hija, abrió la puerta y descubrió a Claudia tirada en el suelo, con terribles convulsiones.

Claudia pasó una semana en el hospital, recuperándose.

    
Alicia la acompañaba de día y de noche, mientras que su padre, preocupado y arrepentido por su falta de interés, la visitaba diariamente. Fue durante esos pocos días que Claudia sintió de nuevo que tenía una familia.

Por desgracia, tan pronto Claudia salió del hospital las cosas regresaron a ser cómo eran antes. El doctor volvió con su familia nueva y Alicia regresó a su iglesia y a sus ocupaciones. Así mismo, el lavado de estómago que le salvó la vida a Claudia, tuvo también un efecto inesperado: Claudia comenzó a tenerle asco a la comida, amén de que en su cabecita se hizo a la idea que entre menos comiera mejor se vería... como una modelo. Craso error.

Después del intento de suicidio de su hija, Alicia se volvió más severa con Claudia. Como le prohibía cerrar la puerta de su habitación, el único lugar de la casa donde Claudia tenía un poco de privacidad era el baño. Y cada noche, después de cenar, Claudia se encerraba en el baño y vomitaba todo lo que había comido sin que su madre se percatara.

Cuando las cosas parecían ir de nuevo a peor, Claudia conoció a un chico en un antro con el que de inmediato se identificó: Hugo. Hugo era un par de años mayor que Claudia y tenía un aire de melancólico misterio en la mirada. Claudia y Hugo se volvieron inseparables por un tiempo y las cosas parecían mejorar. Alicia no aceptaba del todo al nuevo novio de su hija, pero Hugo parecía querer a Claudia sinceramente, por lo que Alicia hizo a un lado sus prejuicios.

En efecto, Hugo quería a Claudia, pero no tenía ninguna intención de embarcarse en una relación demasiado seria. Rápidamente, Hugo dirigió su relación con Claudia hacia donde él deseaba. Mucho sexo y drogas fuertes se volvieron las bases de la relación. Una noche, Claudia estaba particularmente intensa y le propuso un pacto suicida a su novio: antes de que su amor cayera en la misma rutina de todas las demás parejas, Claudia prefería acabar con su vida y esperaba que Hugo hiciera lo mismo. Hugo se tomó a juego las palabras de Claudia pero accedió a hacer el pacto.

Días más tarde, Hugo llamó a Claudia para cancelar una cita. Esa noche, Claudia y su mamá discutieron por el tema de la comida y Claudia salió de su casa azotando la puerta. En la calle, Claudia se encontró con una amiga de la prepa que traía ganas de juerga. Eligieron el mismo antro donde Claudia había conocido a Hugo ya que el lugar le traía buenos recuerdos. Un par de vodka tonics más tarde, Claudia y su amiga entraron al baño para tomarse un par de tachas y ahí fue donde Claudia se topó con una escena familiar.

Recargado en el mismo rincón donde se conocieron, Claudia descubrió a Hugo besando apasionadamente a una chica. El cuerpo de Claudia se arqueó como si fuera a vomitar, pero como su estómago estaba vacío, no consiguió arrojar nada.

Ciega de ira, Claudia se acercó a Hugo y le dio una bofetada en el rostro. Al verse sorprendido, la primera reacción de Hugo fue reclamarle a Claudia que lo siguiera a todos lados, robándole el espacio que necesitaba para vivir. Con los ojos bañados en llanto, Claudia dio media vuelta, dejando atrás a Hugo y todos los buenos recuerdos que le causaba el lugar donde se habían conocido.

Esa noche, Claudia tomó el auto de su madre y condujo por horas sin rumbo fijo por toda la ciudad. Casi sin darse cuenta, terminó estacionándose en el segundo piso del periférico. Bajó del coche. Debajo de ella, un río de luces pasaba de un lado a otro a gran velocidad.

Entonces, con los movimientos de un autómata, Claudia brincó el barandal donde se iniciaba la vía a medio construir y, mirando al horizonte, quedó de pie en el lado externo del segundo piso, a pocos centímetros de una muerte segura.

    
Así, Claudia se quedó largo rato contemplando el vacío sin emoción alguna, pensando en lo que pasaría si ella no estuviera más en el mundo, mientras los primeros rayos de sol comenzaban a iluminar la ciudad…

9 comentarios:

Sharon Pedroza dijo...

Suena muy interesante. Espero con ansias la peli. Creo que Martha Higareda es una de las mejores actrices jóvenes de este país. Pongan más información sobre el resto del reparto. Gracias.

Mr. T Cogswell dijo...

Esta padre el blog. Me gusto el clip, yo no he visto la película original. Y esta historia esta buena, es lo que sucede antes de los eventos en la película?

Mario dijo...

Como co-guionista de la película te puedo decir que lo que leíste es la biografía del personaje de Claudia, según la nueva versión de 'Hasta el viento tiene miedo' a estrenarse este 19 de octubre.
Esta biografía le sirvió a Martha Higareda para entender más de la psicología de su personaje de Claudia durante el rodaje en diciembre pasado.
El texto lo escribió el también guionista Angel Pulido y la idea es que el actor pueda entender de dónde viene el personaje y cuales son sus frustraciones y motivaciones que tiene. Así como entender más su mundo que habitaba antes que inicie la historia de la película que veremos en pantalla.
El reto del actor es reflejar en acciones, parlamento y gestos, la psicología de su personaje; por lo que la BIOGRRAFIA puede ayudarle en una parte a lograrlo.
Al final son momentos de vida lo que desea un actor plasmar en la pantalla, significando que aunque es una historia de fantasmas, busca el realismo de su personaje para que la audiencia puede identificarse y experimentar con ella el terror de 'Hasta el viento tiene miedo'.

WIND MASTER dijo...

mr. t cogswell: gracias por tus palabras. Y bueno, creo que Mario P. Székely, otro de los escritores de la película, ya respondió a tu pregunta. Continúa visitándonos.

WIND MASTER dijo...

Sharon Pedroza: Por supuesto que publicaremos más información sobre el reparto. Esto es sólo el principio. Gracias por la visita.

Hamtarro dijo...

Angelito:
La biografía que haces de Claudia es muy importante también para nosotros como espectadores. Definitivamente en cuanto tengamos la oportunidad de ver la película, podremos ver no solo espiritus y fantasmas sino también el alma y esencia del personaje.. me encantó! Felicidades a todos por este gran reto.

angel_p dijo...

Que bueno que te gustó Hamtarro! Para la peli hicimos otras biografías para Josefina (la coprotagonista), Bernarda (la directora de la institución) y Andrea (de ella no digo nada porque el Director me mata). Saludos y muchas gracias!

Anónimo dijo...

las biografías de los personajes no significa que salgan esas escenas en la película? porque hay una parte en la que mencionan a claudia en el hospital en recuperación por semanas. obviamente no daría tiempo para filmar eso en la película. verdad? gracias

WIND MASTER dijo...

Anónimo: Todo lo que se cuenta en las biografías no sale en la película. Las biografías fueron escritas para que las actrices pudieran crear mejor a sus personajes y supieran exactamente el tipo de pasado que tenían para comprender por qué han llegado a la Casa Alquicira.