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martes, 9 de octubre de 2007

RESUCITANDO AL MIEDO... EN GQ

En pleno mes de Halloween, el co-guionista de Hasta el viento tiene miedo, comparte el reto de traer de vuelta a la pantalla un clásico de fantasmas.

Por Mario P. Székely

Nunca sospeché que el cine del mexicano Carlos Enrique Taboada fuera a convertirse en esa puerta hacia el mundo donde las imágenes se vuelven emociones encerradas en fotogramas. Aquella película titulada Hasta el viento tiene miedo, que se estrenó en 1968 y que durante mi infancia se proyectase una y otra vez por televisión, estaba por ahí, casi olvidada, si bien a la espera de que un grupo de entusiastas decidieran desenterrarla y darle nueva vida.


La ocasión se me dio en un encuentro con un viejo amigo de viajes de trabajo: Gustavo Moheno. Ambos hemos sido periodistas por accidente y hasta críticos de cine con tal de estar lo más cerca posible del celuloide mientras la oportunidad para tomar la cámara se daba. Afortunadamente él había estudiado dirección de cine y tenía ya un par de cortos bajo el brazo; por mi parte, yo estaba ávido de soltar cualquier cosa que me distrajera con tal de estar cerca de la señal de: "¡Luces, cámara y acción!"

Me había enterado que Gustavo estaba reescribiendo Hasta el viento tiene miedo con la intención de dirigirla, mientras que yo podía recordar que nuestro célebre Guillermo del Toro alguna vez dijo que deseaba restaurar la original para presentarla a las nuevas generaciones (algo que nunca se llevó a cabo por lo complicado de adquirir los derechos del filme).

Tres años transcurrieron para que se concretara el argumento que Gustavo ya había iniciado con el guionista Alfonso Suárez Romero (Puños Rosas, 2005), para después pasarme la estafeta a mí y unirse también Ángel Pulido (Bajo la sal, 2008). No puedo hablar de una experiencia más absorbente y apasionante que aquella de pensar todas las noches en cómo Andrea, la fantasma de la cinta, desearía manifestarse a la audiencia del siglo XXI.

Luego vino el rodaje a finales del 2006. Y de todo lo acontecido a lo largo de más de un mes de filmación, es imposible olvidar la secuencia en que Martha Higareda, en su papel de Claudia, intenta arrojarse del borde de un puente del segundo piso del Periférico de la Ciudad de México, mientras la cámara de Moheno, montada en una grúa, la rodea como olfateando su miedo con la lente.


NUESTRAS CÓMPLICES


En la víspera de la Navidad de 2006 nadie podía saber si construir de nuevo la torre de Andrea en pleno bosque de Tlalpan era buena idea. Lo único cierto era que esta fortificación debería estar presente de manera invariable -como lo estuviera el Motel Bates en Psicosis- si es que deseábamos traer de vuelta la iconografía de Taboada.

"Esto no es un remake, sino una adaptación", nos dijo siempre Gustavo al momento de escribir. Por ello, cuando Martha Higareda sube los escalones de la desvencijada torre en pos del por qué un espectro le está llamando al oído por su nombre, ella no sólo está topándose con un personaje con intenciones de revancha, como en la versión original, sino con el miedo de cualquier adolescente que siente desazón por crecer y enfrentarse al mundo de los adultos.

Mientras que hace tres décadas a Taboada le fue suficiente un grupo de colegialas "niñas bien" que se rebelaban al desobedecer a Bernarda (Marga López), la directora del internado, ahora debíamos hundir más hondo el bisturí para reflejar la incertidumbre de las jóvenes ante padecimientos actuales como la anorexia y la bulimia, enfermedades que son producto de esa sensación de soledad que puede surgir al imitar el status quo de la moda y lo superficial.

A nueve meses de que se gritara el último "¡Corte!", la película está lista para recorrer el país en plena temporada de muertos y fantasmas, con actuaciones que sacuden el texto original de Taboada y lo llenan de sensaciones noveles en virtud del reparto formado por Higareda, Verónica Langer, Mónica Dionne, Danny Perea, Mafer Malo, Elizabeth Valdez, Magali Boysselle, Valeria y Cassandra Ciangherotti, sin olvidarnos del maravilloso y premeditado cameo de Alicia Bonet, quien encarnó a Claudia en la versión original.

En Hasta el viento tiene miedo (2007) existe una sensación nostálgica por aquel cine mexicano que ya se fue y que poco hizo por el género de terror, pero que, no obstante, el maestro Taboada sí logró plasmar en su filme ya que llevaba el talento en la sangre para hacerlo. Su torre solitaria en medio de la arboleda es ahora parte de nuestros sueños.

Ahora entiendo, más que nunca, la emoción de aquellos que jugaron con lo sobrenatural para entender un poco más la psicología humana. No puedo esperar al estreno para gritarle al mundo: ¡Está viva!

viernes, 5 de octubre de 2007

GRACIAS, FAMILIA "CINE PREMIERE"


Fue mi buen amigo Rogelio Segoviano quien me invitó a colaborar en Cine Premiere cuando él era editor de la naciente revista, allá por 1995. Yo asistía entonces a la escuela de cine, no podía tener un trabajo fijo y, como a cualquiera, me urgía el dinero. Entre traducciones, reseñas y reportajes casi enciclopédicos, empezó a colarse algo que sólo puedo definir como magia cuando me empezó a asignar coberturas de junkets; es decir, viajes al extranjero con todos los gastos pagados para entrevistar a las personalidades de Hollywood. De más está decir que para un estudiante de cine de 22 años, aquello era lo más cercano al paraíso.

Gracias a Cine Premiere conozco de punta a punta ciudades como Los Ángeles, Nueva York y Londres. Gracias a Cine Premiere sentí el calor de Las Bahamas y Hawaii, así como el frío de Vancouver y Chicago. Gracias a Cine Premiere he pisado lugares legendarios como los estudios Sony, Universal, Paramount y Pinewood. Gracias a Cine Premiere he charlado con dioses que, comprobé, son de carne y hueso, como Martin Scorsese, Paul Newman, Dustin Hoffman, Gene Hackman, Jon Voight, James Cameron y Peter Weir. Gracias a Cine Premiere he atestiguado cómo gritan "¡Acción!" Tim Burton, Christopher Nolan, Roland Emmerich, Barry Sonnenfeld y Matthew Vaughn. Gracias a Cine Premiere he contemplado, frente a frente, la belleza infinita de Uma Thurman, Jennifer Connelly, Shirley MacLaine, Winona Ryder, Angelina Jolie, Claire Danes, Catherine Zeta-Jones, Sandra Bullock, Heather Graham, Julia Roberts, Rachel Weisz, Halle Berry, Rebecca Romijn, Famke Janssen, Anna Paquin, Cameron Diaz, Rene Russo y Kate Beckinsale. Gracias a Cine Premiere he visto a los ojos -y me han conmovido- tipazos como Anthony Hopkins, Geoffrey Rush, John Cusack, Jean Reno, George Clooney, Brad Pitt, Tommy Lee Jones, Will Smith, Matt Damon, Andy Garcia, Nicolas Cage, Chris Cooper, Leonardo DiCaprio, Russell Crowe, Bruce Willis, Steve Carell y Martin Landau. Gracias a Cine Premiere me comí un día unos tacos con Alfonso Cuarón hablando de Robert De Niro, Claudia Ramírez y el verde de sus películas; comparé barrigas con Guillermo Del Toro en una presentación de Hellboy y escuché hablar al "Negro" Iñárritu de una película que se llamaría 21 gramos y que en aquel entonces todavía era mexicana. Gracias a Cine Premiere, en suma, he experimentado algunos de los momentos más espectaculares de mi vida...

Aparecer ahora en las páginas de esta revista tan querida, en esta nueva etapa de mi carrera en la que estoy presentando mi primer largometraje, y flanqueado ni más ni menos que por mi admirada Danny Perea -para mí, la actriz joven más bella y talentosa con la que cuenta México-, lo confieso, me ha puesto a chillar cual púber desairado por el amor de su vida.

Muchos ya no están siquiera en esa redacción que se ha mudado cantidad de veces por toda la ciudad, pero quiero decirles que todos ustedes, "cinepremieros", han sido mis maestros y ocupan un lugar muy especial en lo que ha sido hasta el momento el guión de mis días sobre la tierra: Rogelio Segoviano, Charles Oppenheim, Leónides Guadarrama, Juan Antonio Oseguera, Rafael Lafarga, Eduardo Scheffler, Carlos Cómez, Laura Figueroa, César Albarrán, Brenda Legorreta, Iván Morales, Karla Flores, Patricia Vasconcelos, Vera Anderson... y tantos otros que, como yo, han dejado su huella en las páginas de tan loable esfuerzo editorial. Ha sido un orgullo pertenecer a tan gran familia.

Y no me cansaré de repetirlo... Gracias Cine Premiere por haber hecho de buena parte de mi vida un verdadero sueño.

Gustavo Moheno

Haz "click" en las imágenes para leer el reportaje.


jueves, 4 de octubre de 2007

LA "PIEDRA RODANTE" Y MARTHA BELLÍSIMA

Muchas gracias a Benjamín Salcedo (¡qué tiempos aquellos en Acoxpa!), Alejandro Carranco y, por supuesto, al master Rafael Aviña, por la entrevista que me publicaron en Rolling Stone. No saben qué orgullo me da haber aparecido en esta revista que ahora le estoy presumiendo a todo mundo porque siempre, en mis alucines, me he sentido algo así como la versión mexicana del ingenuo pero entrañable William Miller de Casi famosos. Y es que, al igual que este personaje, también empecé bien chavito a colaborar en los medios, cosa que me llevó a vivir algunas aventuras excepcionales... De verdad, muchas gracias.
Un abrazote.
Gustavo Moheno.



Haz "click" en las imágenes para leer el reportaje.

Y bueno, Martha Higareda, a quien casi no se le da eso de aparecer en las portadas de las revistas, luce este mes toda su belleza indescriptible en Deep y Eres. Y en estas revista habla, por supuesto, de Hasta el viento tiene miedo. A comprarlas.



lunes, 1 de octubre de 2007

DANNY PEREA... LA MEJOR ACTRIZ DE SU GENERACIÓN

"La filosofía antispoiler impide detallar la decepción de cierta charla en autobús hacia el final de la película. Pero ésta no ensombrece una atmósfera bien lograda, algunos momentos estrujantes y varias actuaciones destacadas (¿cuántas películas hacen falta para poder nombrar a Danny Perea como la mejor actriz de su generación?). Ahora, aceptemos: los duros del terror sentirán que les falta algo. Porque no es una película de brincos; es de salir con el corazón estrujado. Taboada la habría visto con satisfacción".
Revista Cinemanía, octubre 2007.

Nuestro agradecimiento a Carlos Ramón Morales y a la editora Jacqueline Waisser por el notable reportaje que nos hicieron en Cinemanía, incluida una interesante entrevista con Gustavo Moheno. Mil gracias por su apoyo y sobre todo por hablar tan bien de la película.

Haz "click" en las imágenes para leer el artículo.




Y bueno, la revista Caras tiró la casa por la ventana publicando un extenso reportaje de la película con sendas entrevistas individuales a Danny Perea, Elizabeth Valdez, Mafer Malo, Magali Boysselle y, por supuesto, Martha Higareda. Aquí les dejamos sólo una "probadita". Busquen la revista porque realmente vale la pena.




¡NO PODEMOS CREER QUE YA SEA OCTUBRE!

viernes, 28 de septiembre de 2007

¡GRACIAS A DIOS ES VIERNES!

...Pero el trabajo no para, especialmente cuando estamos a exactamente dos semanas de la gran avant-premiere de Hasta el viento tiene miedo, el próximo 12 de octubre a las 23:30 horas -la hora de las brujas- en el Cinépolis Centro de la bellísima ciudad de Morelia. Será un largo fin de semana ajustando detalles de la copia final de la película. Pero ustedes no tienen por qué sentir el estrés de la producción, así que aquí les dejamos un par de imágenes de nuestro sublime reparto...



Y claro, nuestro agradecimiento a Pietro Loprieno, periodista y cineasta italiano, colaborador tenaz de la revista Chilango, que en el número de octubre le otorga TRES ESTRELLOTAS a Hasta el viento tiene miedo. De verdad, muchas, pero muchas gracias.


Haz "click" en la imagen para leer la nota.

Y bueno, no podía faltar... Un abrazote a Paco Cuevas, ex-junketero internacional y hoy flamante editor en jefe de la revista Maxim, quien en su nuevo número le dedica un "perversón" estudio fotográfico a nuestra guapísima Magali Boysselle, amén de incluir una entrevista bastante curiosa a Gustavo Moheno. ¡Mil gracias, carnal!


Y de esto sólo una probadita, así que compren la revista... Nos vemos el lunes con, esperemos, más sorpresas...

lunes, 17 de septiembre de 2007

OK! MARTHA

La revista OK! se está portando muy regia con la producción de Hasta el viento tiene miedo, cosa que le agradecemos infinitamente. Dentro de una serie de reportajes que publicará en torno a algunas de nuestras actrices, esta semana ofrece el siguiente "estudio plateado" de Martha Higareda, nuestra querida Claudia. Para visualizarlo mejor y leerlo sólo que hay que hacer "click" en las fotos.





viernes, 31 de agosto de 2007

DECONSTRUYENDO A MARTHA HIGAREDA (SEGUNDA PARTE)


Por Andrés Tapia (II y última parte)

Martha nació en la ciudad de Villahermosa, la capital del estado de Tabasco, y ahí vivió su infancia y parte de su adolescencia. Está orgullosa de eso. Tanto, que asegura que el sitio al que regresaría eternamente sería a una casa pequeña de Villahermosa que se ubica justo a un costado de una laguna llamada “La laguna de las ilusiones”.

“Ahí crecí. Esa casa todavía existe, ya no nos pertenece, pero cada vez que puedo la visito. Siempre trato de volver a mis raíces.”

Al mencionar Tabasco, Martha se entusiasma.

“Tabasco está siendo muy importante para el país. Y lo ha sido desde siempre, toda la historia. Ahí estaban los olmecas y en esa zona del sureste también se establecieron los mayas. Hay un gran poeta mexicano que nació ahí, Carlos Pellicer.”

Le hago notar que ahí también nacieron dos ex candidatos a la presidencia de México. Y ninguno de ellos ganó.


“Todas estas personas que contendieron por la presidencia son personas inteligentes, pienso que lo son porque por algo estuvieron ahí. Ganó Felipe Calderón y me gustó muchísimo que mandó felicitar a Guillermo del Toro, por los Goya. Esas cosas son importantes que las haga un presidente: no sólo que festeje el Mundial sino que también festeje cosas que tienen que ver con la cultura.”

Sin embargo, Martha no le extiende un cheque en blanco al actual presidente de México. “No estoy satisfecha de que hayan disminuido el presupuesto de la cultura, eso sí puedo decirlo y además me corresponde: no, no estoy satisfecha, no pienso que esté bien. Porque (la cultura) es una inversión para tu país, para hacerlo crecer, para tus niños, para tus nietos… Habrá que esperar. Cualquier persona que entre a la presidencia tiene seis años para hacer muchas cosas…”


Seis años. Prácticamente el mismo tiempo que tiene Martha de haber iniciado su carrera de manera profesional. Tenía 17 entonces y Manuel Teil, director de elenco de Amores perros, la descubrió actuando en una obra de teatro amateur. Le ofreció un casting y ella lo hizo tan bien que fue seleccionada. En algún momento, el director de la cinta se le acercó para decirle que el personaje que interpretaría tendría una aparición fugaz, no más de cuatro o cinco minutos, pero que en ese lapso estaban contempladas algunas escenas de sexo.

Martha argumentó que en su vida personal no había tenido una experiencia tal, amén de que era una chica provinciana y todavía menor de edad. El cineasta le dijo ‘piénsalo’ y quiso saber qué estaba haciendo de su vida. Como Martha le dijese que estudiaba Ciencias de la Comunicación en el Tec y que cursaba materias tales como Cultura de Calidad y Análisis de la Información, el director guardó silencio. Y luego arremetió: “Me vale madres mi película, la verdad es que tu papel es un papel en el que vas a salir cuatro o cinco minutos al principio. Si tú te la avientas es muy probable que un día me encuentres por ahí y estés muy enojada conmigo porque te arruiné la adolescencia y me agarres a cachetadas. Lo que sí te puedo decir es que si en dos años sigues estudiando Cultura de Calidad y Análisis de la Información, yo soy el que va a darte de cachetadas a ti. Porque tú tienes que ser actriz y te tienes que poner las pilas y seguir actuando.”

“En ese momento yo no sabía bien a bien quién era él”, confiesa Martha. “Cuando me preguntó si sabía quiénes eran Robert de Niro y Gwyneth Paltrow y me dijo que los había dirigido en su anterior película, me di cuenta que estaba delante de Alfonso Cuarón.”


Aquel papel nunca se concretó. Sin embargo, un año más tarde Martha estaba filmando Amar te duele, de Fernando Sariñana, una cinta en la que, paradójica o irónicamente, realizó su primer desnudo.

* * *

Tomados de la mano, Martha Higareda y Gustavo Moheno recorrieron la mañana del 23 de diciembre de 2006 los casi 500 metros que mediaban entre el trailer-camerino y el set de filmación. Todo estaba listo. El staff tomó posiciones, el claquetista anunció la toma final y Moheno gritó: “¡Acción!”

“Cuando empezó a correr la cámara, ella despertó y volvió a ser la Martha de siempre”, relata Moheno. “Siempre había una sorpresa increíble con ella, una sorpresa de humanidad. Y es que antes que una actriz y una mujer muy guapa y una chica que es un bombón, Martha Higareda es un ser humano lleno de luz.”

Debe serlo. Entre los placeres simples de los que más disfruta se cuentan masticar cubos de hielo, nadar, caminar descalza y dormir, si bien reconoce que todo lo que ocurre en el día es apenas un ensayo, pues lo que verdaderamente vale la pena siempre tiene lugar de noche: “Soy noctámbula. Mi vida como creativa ocurre por la noche…”


Mi retraso de media de hora se traduce en un retraso de Martha. Tendría que estar a las 15:00 horas con un estilista de Garnier para que le aplique el tinte del cual ella es imagen. Difícilmente llegará a tiempo. Pero no luce muy preocupada. Sabe que, como sea, esa noche estará presente en la premiere de la película Kilómetro 31. Y, sin duda, lucirá radiante.

Tanto o más de lo que Gustavo Moheno pudo describirla.

“Una ocasión, el continuista le tomó una de estas fotos Polaroid de continuidad y en una de ellas apareció una mancha luminosa muy extraña a su lado. Y, bueno, lo pasas, pero luego caímos en la cuenta de que fueron dos fotografías en las que aparecía con la misma mancha. Por supuesto: todos dijeron que era algo sobrenatural; yo no. Lo que yo dije fue que era el haz de luz que la envuelve. Porque Martha es una chica inteligente y alivianada. O, si lo prefieres en una sola palabra, luminosa.”

jueves, 30 de agosto de 2007

DECONSTRUYENDO A MARTHA HIGAREDA (PRIMERA PARTE)

Nuestro amigo Andrés Tapia, editor de la revista GQ, cuentista premiado, guionista en ciernes y próximo autor de una notable novela ubicada durante la Segunda Guerra Mundial (su verdadera pasión), escribió el pasado mes de abril uno de los mejores reportajes que se la han hecho a Martha Higareda en este país. Júzguenlo ustedes rindiéndose ante la calidad del siguiente texto.


Deconstruyendo a Martha Higareda
Por Andrés Tapia (I de II partes)

El reloj marcaba unos minutos después de las 9:00 horas. Era la mañana del 23 de diciembre de 2006 y la mayoría de los miembros del staff de la película Hasta el viento tiene miedo lucía ojeroso y fatigado. No era para menos. Luego de cinco semanas de rodaje intenso habían recibido el último llamado –un llamado de 24 horas– y en ese momento se cumplían 23. Faltaban dos tomas, las finales, que requerían sólo de la presencia de Martha Higareda, la protagonista principal.

Para ese entonces, las demás actrices (Danny Perea, Mónica Dionne, Mafer Malo, Elizabeth Valdez, Magali Boysselle, Cecilia Constantino, Valeria Ciangherotti, Cassandra Ciangherotti y Verónica Lánger) ya se habían marchado. Sin embargo, Martha no aparecía. El segundo asistente de dirección se acercó a Gustavo Moheno, director de la cinta, y llanamente le dijo: “Tienes que ir por Martha al trailer y traerla”.

Moheno se sorprendió. Durante toda la filmación no había tenido un solo problema con ninguna de las actrices. “Y con quien menos hubiera esperado tener un problema era con ella”, cuenta el cineasta. Lo que parecía un capricho estaba sustentado. La noche anterior Martha y las demás actrices habían filmado una serie de secuencias en las que corrían empapadas por el Bosque de Tlalpan, sin contar que lo habían hecho a una temperatura apenas superior a los cinco grados centígrados.

Además del escenario natural, en un claro del bosque se construyó una torre en la que tendría lugar la escena final de la película. Apesadumbrado, Moheno recorrió los aproximadamente 500 metros que mediaban entre ese sitio y el trailer-camerino donde se hallaba Higareda. Mientras lo hacía, recordó una anécdota ocurrida a Paul Schrader, el guionista de Taxi Driver, cuando en ocasión de la accidentada filmación de Hardcore, dirigió a George C. Scott. Al igual que a Moheno, a Schrader también se le había presentado el asistente de dirección para comunicarle que Scott no quería presentarse en el set de filmación y que solamente hablaría con él. Cuando se apersonó delante de Scott, éste le dijo que la película era una mierda y que no filmaría más. Schrader concedió que la película era mala, si bien le pidió que le ayudase a terminarla. “Con una condición”, respondió el actor, “que me prometas que nunca más vas a volver a filmar una película”. Schrader así lo hizo (aunque, claro, tiempo después faltaría a su promesa) y Scott accedió a continuar en el rodaje.


“Yo me esperaba un momento así”, cuenta Moheno. “Cuando llegué al trailer la encontré con la maquillista y la miré a través del espejo del camerino; lucía un poco extraña. Sintiéndome miserable, le dije: ‘Sólo son dos tomas y con esto terminamos’. Ella se puso en pie y, mientras yo esperaba la perorata, me dio un abrazo increíble. Me dijo: ‘Sí, sí, vamos ya, es sólo que estoy muy cansada’. En ese momento me di cuenta que ella era la única actriz que llevaba 24 horas en el set.”

* * *

Martha también me abraza. Y lo hace a pesar de que la hice esperar media hora en una cafetería de la Colonia Condesa. Tiene frente a sí una ensalada César e interrumpe la llamada que en esos momentos realiza para ponerse de pie, saludarme y pedirme que la espere un minuto. Tarda menos que eso y en sonreír mucho menos.

Luce delgada, demasiado, sus otrora 50 kilos disminuyeron a casi 40 para personificar a Claudia, el personaje principal del remake que de la cinta de Carlos Enrique Taboada filmó Moheno recientemente. Tan orgullosa estaba de haber reducido su peso, que durante los días de filmación solía pavonearse de ello mostrando el marcado de su columna vertebral a sus amigos: sin exagerar, la piel que cubría sus huesos parecía papel celofán.

“Yo soy muy de las entrañas”, me dice poco antes de que una mujer que vende collares y pulseras de cuentas nos interrumpa. Ofrece su mercancía y parece no dar acuse de recibo a nuestras negativas: sin duda, su necesidad es mucho más importante que fragmentar una entrevista, pero incluso para ganarse el pan hay que practicar la prudencia. Martha la rechaza con elegancia sutil y la mujer, al fin, se marcha. “Mientras estoy actuando lo tengo que percibir verdaderamente en el estómago para sentirme satisfecha de que estoy haciéndolo bien. Y si por algún motivo me doy cuenta que estoy pensando antes de actuar, entonces debo detenerme y volver a empezar”.

Entrañas. De eso hay mucho en Niñas mal, la película de Fernando Sariñana que se exhibe estos días y en los que Martha es Adela, una chica a la que la palabra rebelde le queda corta, colecciona tatuajes, le van los body-piercings y exhibe un comportamiento que raya en lo profano y que bien puede comprometer la carrera política de su padre (Rafael Sánchez Navarro). Aun cuando discurre en tono de comedia, la cinta muestra a una Martha despojada de todo el candor que irradia en la cotidianidad y liderando una suerte de neo-revolución femenina en la que la consigna parece ser: “No lo aceptaremos… y hagan como quieran”.


Se diría que es camaleónica. Y a ella le gusta la palabra. Dice admirar eso en Judy Dench y Cate Blanchett: la capacidad de confundirse con el entorno que las rodea. Es sólo que en ocasiones ella suele hacerlo con tal fervor que se olvida de sí misma. “Sí, me llevo el personaje a casa. Cuando estaba filmando Niñas mal mis amigos me decían: ‘Oye, es que hablas diferente’. Y sí, caminaba diferente, hablaba distinto…”

Tal metamorfosis también tuvo lugar en Hasta el viento tiene miedo. Cuando Martha esperaba su llamado a escena –vestida con uniforme escolar compuesto por suéter negro, falda verde y calcetas blancas, lánguida al extremo de un cadáver y absorta en quién-sabe-qué cavilaciones–, en realidad parecía una adolescente de secundaria recién abandonada por su novio. Alguien tan frágil que incluso podría tentar a un fantasma para poseerla.

“Siempre está metida en su trabajo de actriz, es como si siempre tuviera un paraguas consigo”, dice Mario P. Székely, uno de los guionistas de la película. “Y sí, hay momentos en que puede parecer ingenua, pero la realidad es que se concentra demasiado en su trabajo”.

Martha se define como una persona cuidadosa, pero le gusta tomar riesgos. “Hice Niñas mal y es una película muy comercial, okey. Si vas a hacer cine comercial, hazlo bien. Y si lo vas a hacer bien, venga, ¿con quién lo vas a hacer? Con Columbia, con Sariñana… órale. Hice una película de miedo, ¿con quién? Gustavo Moheno. Es su primer largometraje, sí, pero es un chavo bien talentoso que tenía toda la película en la cabeza… tú no sabes de dónde salió Guillermo del Toro… Entonces se trata mucho de tu instinto y de creer que estás marcando una diferencia.”

Un chico que ha estado observando en una mesa contigua se pone de pie y pregunta a Martha si puede tomarse una foto con ella. Sin evidenciar molestia alguna, asiente. Él la abraza, Martha hace lo mismo y un celular Nokia registra una imagen que ese chico seguro mostrará un millón de veces.

“¿Te ocurre muy seguido esto?”

“Sí, a veces”, responde divertida mientras nuestro mesero se apersona y pregunta si todo va bien.

“Pero te molestará un poco… ¿o no?

“No en realidad. Aquí, en la Condesa, te encuentras de todo. Uno que es escritor otro pintor y así, no pasa nada. Pero hay ocasiones en que, en otros sitios, la gente me reconoce, se amontona y mis amigos o la gente que me acompaña me tienen que sacar de ahí. En esos momentos, no lo niego, sí me da un poco de miedo.”


Danaé Vázquez, su publicista y amiga desde hace algún tiempo, lo tiene muy claro. “No importa la hora o el día, Martha siempre tiene un buen trato con cualquier persona. La he visto sin dormir, la he visto cansada, pero nunca la he visto de mal humor. Ella tiene esa capacidad de saber tratar a la gente.”

La vendedora de collares y pulseras regresa y vuelve a ofrecernos su mercancía. Martha le explica que somos las mismas personas de hace un rato, que no nos hemos movido. La mujer parece no darse cuenta de ello.

“Es que yo no uso esas cosas, ¿sabe?”, argumenta Martha exhibiendo sus brazos desnudos y su garganta vacía. La vendedora insiste.

“Está bien, deme éste”.

Martha saca un billete de 100 pesos, coge la pieza y dice gracias.

“Aguarde”, replica la vendedora, “déjeme darle su cambio”.

La mujer le devuelve 30 pesos y, antes de marcharse sonriendo, augura: “Que Dios los bendiga”.

Sin evidenciar fastidio, Martha vuelve a su ensalada y a la entrevista. Le digo que parece tener los pies bien sujetos a la Tierra. “En este negocio no eres Dios, simplemente haces un trabajo que te gusta. Y si lo haces muy bien, qué padre, la cosa es que aquí estás expuesta y te ponen en un panorámico gigante. Pero a final de cuentas todos nos vamos a dormir a la cama en pijama.”

Todos. Incluso la vendedora de bisutería que la noche de ese día, acaso en medio de una merienda compuesta por café y bizcochos, contó a su familia o a sus gatos el haber vendido una pulsera de cuentas a Martha Higareda.

(CONTINUARÁ MAÑANA)

jueves, 23 de agosto de 2007

¡CLAAAUDIA!

Gracias a nuestro amigos de Top Magazzine por esta nota aparecida el pasado domingo en tan especial suplemento.





Haz click en la foto para leer la nota.


La foto original.


Alicia Bonet en Hasta el viento tiene miedo (1968), de Carlos Enrique Taboada


Alicia Bonet con Martha Higareda en Hasta el viento tiene miedo (2007).