martes, 9 de octubre de 2007

RESUCITANDO AL MIEDO... EN GQ

En pleno mes de Halloween, el co-guionista de Hasta el viento tiene miedo, comparte el reto de traer de vuelta a la pantalla un clásico de fantasmas.

Por Mario P. Székely

Nunca sospeché que el cine del mexicano Carlos Enrique Taboada fuera a convertirse en esa puerta hacia el mundo donde las imágenes se vuelven emociones encerradas en fotogramas. Aquella película titulada Hasta el viento tiene miedo, que se estrenó en 1968 y que durante mi infancia se proyectase una y otra vez por televisión, estaba por ahí, casi olvidada, si bien a la espera de que un grupo de entusiastas decidieran desenterrarla y darle nueva vida.


La ocasión se me dio en un encuentro con un viejo amigo de viajes de trabajo: Gustavo Moheno. Ambos hemos sido periodistas por accidente y hasta críticos de cine con tal de estar lo más cerca posible del celuloide mientras la oportunidad para tomar la cámara se daba. Afortunadamente él había estudiado dirección de cine y tenía ya un par de cortos bajo el brazo; por mi parte, yo estaba ávido de soltar cualquier cosa que me distrajera con tal de estar cerca de la señal de: "¡Luces, cámara y acción!"

Me había enterado que Gustavo estaba reescribiendo Hasta el viento tiene miedo con la intención de dirigirla, mientras que yo podía recordar que nuestro célebre Guillermo del Toro alguna vez dijo que deseaba restaurar la original para presentarla a las nuevas generaciones (algo que nunca se llevó a cabo por lo complicado de adquirir los derechos del filme).

Tres años transcurrieron para que se concretara el argumento que Gustavo ya había iniciado con el guionista Alfonso Suárez Romero (Puños Rosas, 2005), para después pasarme la estafeta a mí y unirse también Ángel Pulido (Bajo la sal, 2008). No puedo hablar de una experiencia más absorbente y apasionante que aquella de pensar todas las noches en cómo Andrea, la fantasma de la cinta, desearía manifestarse a la audiencia del siglo XXI.

Luego vino el rodaje a finales del 2006. Y de todo lo acontecido a lo largo de más de un mes de filmación, es imposible olvidar la secuencia en que Martha Higareda, en su papel de Claudia, intenta arrojarse del borde de un puente del segundo piso del Periférico de la Ciudad de México, mientras la cámara de Moheno, montada en una grúa, la rodea como olfateando su miedo con la lente.


NUESTRAS CÓMPLICES


En la víspera de la Navidad de 2006 nadie podía saber si construir de nuevo la torre de Andrea en pleno bosque de Tlalpan era buena idea. Lo único cierto era que esta fortificación debería estar presente de manera invariable -como lo estuviera el Motel Bates en Psicosis- si es que deseábamos traer de vuelta la iconografía de Taboada.

"Esto no es un remake, sino una adaptación", nos dijo siempre Gustavo al momento de escribir. Por ello, cuando Martha Higareda sube los escalones de la desvencijada torre en pos del por qué un espectro le está llamando al oído por su nombre, ella no sólo está topándose con un personaje con intenciones de revancha, como en la versión original, sino con el miedo de cualquier adolescente que siente desazón por crecer y enfrentarse al mundo de los adultos.

Mientras que hace tres décadas a Taboada le fue suficiente un grupo de colegialas "niñas bien" que se rebelaban al desobedecer a Bernarda (Marga López), la directora del internado, ahora debíamos hundir más hondo el bisturí para reflejar la incertidumbre de las jóvenes ante padecimientos actuales como la anorexia y la bulimia, enfermedades que son producto de esa sensación de soledad que puede surgir al imitar el status quo de la moda y lo superficial.

A nueve meses de que se gritara el último "¡Corte!", la película está lista para recorrer el país en plena temporada de muertos y fantasmas, con actuaciones que sacuden el texto original de Taboada y lo llenan de sensaciones noveles en virtud del reparto formado por Higareda, Verónica Langer, Mónica Dionne, Danny Perea, Mafer Malo, Elizabeth Valdez, Magali Boysselle, Valeria y Cassandra Ciangherotti, sin olvidarnos del maravilloso y premeditado cameo de Alicia Bonet, quien encarnó a Claudia en la versión original.

En Hasta el viento tiene miedo (2007) existe una sensación nostálgica por aquel cine mexicano que ya se fue y que poco hizo por el género de terror, pero que, no obstante, el maestro Taboada sí logró plasmar en su filme ya que llevaba el talento en la sangre para hacerlo. Su torre solitaria en medio de la arboleda es ahora parte de nuestros sueños.

Ahora entiendo, más que nunca, la emoción de aquellos que jugaron con lo sobrenatural para entender un poco más la psicología humana. No puedo esperar al estreno para gritarle al mundo: ¡Está viva!

6 comentarios:

Colmillito Chocolatero dijo...

Estuvo genial la entrevista!!

Me encantó ese final estilo Frankestain!!!

Felicidades!!!

Un abrazote!!

Irina trinidad dijo...

Buen reportaje del co-guionista. Esperamos que la película sea un éxito.

Paduchina dijo...

Periodistas los dos? Ya decía yo de algunos escritos, muy bien... Me gustó mucho cómo lo presentó!!!
Y si, efectivamente, desde que me enganché en este blog y habiendo visto la película original, siempre pensé que no era un remake, sino una adaptación... 3 días y continúan la cuenta regresiva... Espero que alguien se conduela de los que no estaremos en Morelia y nos posteen los resultados... Sí??? Please.... Un abrazo pedinche....

malpasz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
malpasz dijo...

Colmillito: Gracias por las porras con referencia a la Criatura de Mary Shelly. Espero que HASTA EL VIENTO... traiga una memorable noche de Halloween a los cinefilos amantes de Taboada y a quienes no lo conocen, una curiosidad de ultratumba.
Un beso desde este rincón de la ciudad!

Irina: Espero que contagies de entusiasmo a tus amigos para la noche del 19 de octubre.

Paduchina: Gracias por seguir leyendo este blog que se ha convertido en el diario de una aventura hacia el océano negro, sin luna, pero con lumbreras como ustedes los lectores, nos hacen pensar que el puerto está cada vez más cerca. (de hecho a 3 días para Morelia y unos cuantos más para estreno nacional).

María Fernanda dijo...

Es evidente que Mario P. Székely hizo un extraordinario trabajo!
Y conste que no es barba!
Yo sí la recomiendo y la volveré a ver!
Prof: muchas felicidades, estuvo increible!
Atte. Fer Yong (U. A.)