viernes, 3 de agosto de 2007

EDUARDO GAMBOA, COMPOSITOR (II)


(Segunda y última parte)

Háblanos sobre la música que compusiste para "Hasta el viento tiene miedo"...

Aunque lo había hecho antes en forma muy discreta, esta es la primera vez que utilizo realmente –y creo haberle sacado el debido jugo- el famoso leit motiv, herramienta que el cine hereda de la ópera, sobre todo Wagneriana, y que -sin entrar en tecnicismos- consiste en componer y asignar diferentes temas a diferentes personajes o a distintas situaciones o incluso a estados de ánimo. A veces se asignan también instrumentos. El ejemplo musical que mejor ilustra esto es quizá, por lo accesible en su comprensión para el gran público, Pedro y el lobo, de Musorgsky.

Pero yo hice muchos temas, y luego los presenté de maneras diversas, con muchas variantes armónicas, rítmicas y de instrumentación, lo que me permitió –lo creo sinceramente- evitar que la música pudiera sentirse reiterativa. Ya el público juzgará.

Otro aspecto que me parece un acierto de la película –y que cuidamos también en la música- es la importancia que se da a la complejidad interna de los personajes, los contrastes y la manera en que interactúan entre ellos, lo que enriquece indiscutiblemente la historia, que de otra manera tendría el riesgo de quedarse en el regodeo de los aspectos sobrenaturales y sus correspondientes sustos. Creo que la música aporta la debida tensión, pero nunca manipula al espectador, como en las películas chafas del género.

¿De qué tema o parte musical de "Hasta el viento tiene miedo" te sientes más satisfecho?

Me gustan muchos, la verdad, pero es previsible que el público recuerde con más facilidad –y esa era precisamente la intención- el motivo melódico con que inicia el tema de Andrea y que en cierta medida comparte Claudia. Le tengo especial cariño, por su simpleza quizá, y su aire de ostinato, al tema de amor de “las amantes” (el público que vea la película sabrá a qué música –y a cuáles amantes- me refiero).


Los ordenadores y los samplers predominan cada vez más en la música de hoy día. ¿Cómo crees que evolucionará la música de cine en este siglo?

No sé. Tal vez se utilicen cada vez más las diversas –e infinitas- corrientes de la música electrónica (por cierto, la primera que me encantó en ese rollo fue ¡Corre Lola, corre! Pero cuando digo en ese rollo me refiero a que la música de toda la película se mantiene dentro de ese concepto. Porque ejemplos de música electrónica ha habido desde hace muchas décadas. No olvidemos las maravillosas versiones electrónicas de música de Bach en 2001, odisea del espacio). Pero no creo que dejen de emplearse en el cine –ni en la música de concierto- partituras orquestales, como no creo tampoco que los instrumentos tradicionales dejen nunca de existir.

Lo padre de esta época que estamos viviendo es que todo se vale. El eclecticismo es rey. La globalización nos pone al alcance del oído todas las músicas del planeta. Pero, como siempre, seguirán escribiéndose músicas buenas y músicas malas, no importa de qué género, estilo, época, región geográfica, etcétera. El chiste es componer música buena. Recetas no existen. Ya el tiempo dirá quién lo logra y quién se queda en el intento.

¿Qué puedes contarnos acerca de tus futuros proyectos?


Pues mi siguiente película ¡es otra de sustos! Se llama El libro de piedra… También está por estrenarse mi Concierto para flauta y orquesta y pronto iniciaré la composición de uno para violín, mientras sigo trabajando en otras obras de cámara que me han comisionado, una de ellas para la Camerata Mazatlán.

Y espero, claro, mi gran oportunidad en el cine: la de componer la música de una película de amplia difusión mundial. Memo del Toro y Guillermo Arriaga conocen –y les gusta- mi trabajo. ¡Ojalá se animen a invitarme!

Lo más cerca que he estado de ese escaparate mundial fue con la música incidental que compuse para The legend of Zorrro, la secuela hollywoodense con Antonio Banderas y Catherine Zeta-Jones.


PREMIOS Y DISTINCIONES DE EDUARDO GAMBOA:


-Premio Ariel a la mejor música de cine, otrogado en 2004 por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, por la música de fondo de la película Zurdo, de Carlos Salces.
-Premio Mayahuel a la mejor música de cine, otorgado en 2002 por el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, por la música de fondo de la película Ciudades oscuras, de Fernando Sariñana
-Nominaciones al Ariel y a la Diosa de Plata a la mejor música de cine exhibido durante 2004, por la música de fondo de la película Conejo en la luna, de Jorge Ramírez Suárez.
-Nominación a la Diosa de Plata a la mejor música de cine exhibido durante 2003, por la música de fondo de la película Zurdo, de Carlos Salces.
-Nominación al Ariel a la mejor música de cine exhibido durante 1998, por la música de fondo de la película El cometa, de Maryse Sistach.
-Nominación al Ariel a la mejor música de cine exhibido durante 1995, por la música de fondo de la película Sucesos distantes, de Guita Schyfter.


Eduardo Gamboa con el ingeniero Humberto Terán, el mejor y más prestigiado ingeniero de grabación y sonorización de música de concierto y ópera de México, con quien Gamboa ha grabado toda su música, tanto de cine como de concierto.

4 comentarios:

Paduchina dijo...

Estoy fascinada. Me encantó toda la explicación. Un acierto más. Felicidades!

Mauricio Guzmán dijo...

Muy interesante la entrevista con el compositor de la película. A veces uno, como simple mortal, no se imagina el trabajal que cuesta hacer una película y este blog es un buen ejemplo del respeto que se merecen todos estos artistas y trabajadores. Felicitaciones.

Raymundo Salas dijo...

El señor Gamboa es uno de los más grandes compositores de este país. Su música merece mayor difusión. Enhorabuena.

WIND MASTER dijo...

Paduchina, Mauricio y Raymundo: Muchas gracias por sus comentarios e interés en Eduardo Gamboa, quien es, sin duda, uno de los mayores talentos musicales que tiene este país. Fue una verdadera fortuna contar con él para la realización de "Hasta el viento tiene miedo". Y lo que escuchan de su música en el blog es tan sólo una pequeña parte de todo lo que se escuchará en la película... ¡Un abrazo a todos!